Y seré alguien a quien mis hijos se sientan motivados a imitar.
Y mis triunfos, mis logros, no me embrigarán como hasta hoy.
Los compartiré con los míos y con el realmente necesitado de
una mano de amigo.
Y mis fracasos no me hará bajar la frente al sol,
mas me reiré de éstos muy pero muy en serio.
Y perdonaré hasta lo imperdonable si es que mi dignidad lo permite.
Aunque entiendo que perdonar es lo correcto y debido.
No lo prometo.
Seguiré consternado por tanta injusticia y desigualdad,
abrigando la esperanza que los reyes de turno viajen en Delta
-no en jet privado- siendo austéros, a tono con la situación y
el mal tiempo actual.
Y seguiré siendo auténtico, trás lo real del apoyo mutuo e incondicional.
Como hasta hoy, continuaré creyendo en el buen sentido de lo que llaman amor,
en la ternura de un cálido beso de labios y
en el incuestionable poder de un sincero abrazo sin prisa.
Reinósovic
06/28/11
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