Estar allí contigo. Es el esperado día. Tanto o más nervioso que tú, sosteniendo tu mano sudorosa con firmeza y ternura, besándote en la boca, mejilla y frente, diciéndote que todo estará bien y que el ser que se avecina y yo, tu esposo, te necesitamos con fuerza.
Mientras puedes echarme todos los insultos del mundo.
Finalmente, abrazados, los tres lloramos; él de miedo, tú y yo de emoción.
wALL
03/24/2010
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