No hay algo que merezca la pena recordar, según tu, nada. No lo hagas, trata, haz tu mejor esfuerzo, la mezquindad estará de acuerdo contigo, quizás lo logres.
Evita pensarme y evita soñar que algo bueno me ha pasado. No des cabida ni espacio a una sola brisa de recuerdos. Ponte tus audífonos, llama a alguien al teléfono, no te quedes pensando viendo el infinito. Bien armaste las piezas de modo que quedase siendo tal y como quisiste.
Vivamos de realidades, tú no me elegiste, más aun, todo lo que hiciste, importándote nada mi sentimiento y no te juzgo ni te culpo.
Vivamos de realidades, tú no me elegiste, más aun, todo lo que hiciste, importándote nada mi sentimiento y no te juzgo ni te culpo.
Trato de no pensarte, trato de buscar explicación razonable, la cual no encuentro y quizás sea tan simple, tan evidente; mientras, evito en vano recordar tu voz, tu risa exhaltada y repentina por nada, tus reclamos por igualdad, tu compañía, mirándome de frente y mirando estos ingenuos ojos, viéndome en los tuyos; diciéndome en la cara que eres mía por siempre.
Y te creí. No me juzgues ni me culpes.
Y te creí. No me juzgues ni me culpes.
No comments:
Post a Comment